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La bicicleta descubre la faceta más amable de Barcelona.

Sin ser plenamente consciente de ello, el nacimiento hace 10 años del Bicing supuso para Barcelona una revolución que ha acabado modificando la fisonomía de la ciudad y el comportamiento de sus ciudadanos.

Durante esta última década la bicicleta ha sido el medio de transporte que más ha crecido en la ciudad. Los beneficios han sido numerosos y cuantificables: no hace ruido, no contamina y supone una mejora en el estado de salud de los usuarios. Según los cálculos del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental publicados por El Periódico, el Bicing ha supuesto un ahorro en costes sanitarios cercano a los 18 millones de euros anuales. Además, de acuerdo con dicho periódico, el uso de la bici impacta claramente sobre la economía ya que se calcula que en el último año ha movido 1.235 millones de euros.

Sin embargo, el rápido crecimiento de la bicicleta ha generado problemas que poco a poco van camino de solucionarse.Barcelona, es una ciudad que en los últimos 70 años ha pensado en clave de coches para desplazarse por ella y por ende requiere un cambio de mentalidad de los ciudadanos para poder integrar la bicicleta y que todos coexistan de forma pacífica por sus calles. 

carril segregadoUno de los puntos claves para esta convivencia ha sido la protección del ciclista. En una ciudad donde se estaba poco acostumbrado al tráfico de bicicletas ha sido vital instalar separadores en los carriles bici para proteger a los usuarios de la bicicleta. El tiempo ha demostrado que no todos los separadores funcionan igual ni tienen el mismo comportamiento. Resulta vital que dichas piezas estén hechas con materiales flexibles y durables, evitando materiales totalmente rígidos como el hormigón, ya que las consecuencias en caso de colisión pueden llegar a ser mucho más graves. En ese aspecto, los materiales plásticos flexibles ofrecen mejores prestaciones que el hormigón. 

También el diseño resulta importante, ya que garantizar una alta visibilidad de los separadores tanto para ciclistas como para conductores y peatones que cruzan la calzada resulta imprescindible.

Es teniendo en cuenta estos dos aspectos que modelos de separadores de carril bici como el Zebra y el Zipper de Zicla se han podido integrar tan bien en el paisaje de la ciudad y convertirse en casos de éxito. Además, conscientes de la importancia del medio ambiente y de la contaminación, los separadores están hechos 100% con materiales reciclados y reciclables, lo que supone un valor añadido importante. 

El caso de Barcelona va en la estela de otras ciudades que claramente han apostado por el transporte en bicicleta y aunque todavía está lejos de las ciudades holandesas en las que el 40% de los desplazamientos se realizan en bicicleta, va por el buen camino y su apuesta por la creación de infraestructuras ciclistas es equiparable a la de capitales como Berlín en la que se estudia la creación de 13 autopistas para bicis o Londres que da luz verde a nuevas vías radiales rápidas para la bicicleta. 

30 Mar, 2017 I Categorías: Actualidad I No Comentarios

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