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7 cosas que sacan de quicio a cualquier ciclista urbano.

Ir en bicicleta al trabajo o a clase tiene muchos beneficios para la salud pero también puede sacar de sus casillas a cualquiera. Si eres de los que pertenecen al selecto grupo de ciclistas haters ocasionales, no tienes de qué preocuparte porque empatizamos totalmente contigo. Al igual que cualquier ciclista del mundo hemos tenido que lidiar con peatones que asaltan carriles ajenos o ciclistas más lentos que el caballo del malo a los que es imposible adelantar. Vamos a ver estas y otras 7 cosas que sacan de quicio a cualquier ciclista.

  • Los viandantes que invaden el carril bici en el momento más inoportuno.

    Suena el despertador tarde, te tomas el café corriendo, te vistes prácticamente mientras bajas la escalera, coges la bicicleta, sales disparado de casa, ¿y? ¡El carril bici está lleno de peatones que han decidido que hoy es un buen día para salir a pasear! A ver quién se lo explica luego a tu jefe.

  • Perder la llave del candado cuando llegas al sitio al que ibas.

    Las ciudades están llenas de lugares para aparcar la bici pero, ¿a nadie se le ha ocurrido ofrecer también algún tip de seguridad allí? ¡Perder la llave del candado es excesivamente fácil! Lo mejor es llevar siempre un candado (y una llave) de repuesto.

  • Cuando se pone a llover nada más coges la bici.

    Esta es la Ley de Murphy más universal. Basta con que subas a tu bicicleta para que alguien decida que, ¿por qué no? Vamos a ver cómo aguanta el tipo con toda el agua de cara. Pérdida de la dignidad inmediata.

  • Los coches que salpican cuando llueve.

    Lo mismo, ¿cuántas veces te has acordado de todos los antepasados de ese conductor que ha decidido pasar a un metro de ti?

  • Que alguien te adelante en una cuesta mientras tú llevas la lengua fuera.

    Llevar un estilo de vida sedentaria, el tabaco o la edad hacen que perdamos resistencia, algo que notarás cuando tengas que subir una rampa y te adelante por la izquierda el atleta de turno.

  • Que se te salga la cadena cuando vas de punta en blanco.

    Que se salga la cadena, de per se, ya es un rollo pero si, además, vas directo a una comida o cena importante llegarás con todas las manos grasientas. Maravilloso.

  • Pinchar rueda en mitad de la nada.

    Pinchar la rueda es un follón. Para empezar, tienes que llevar la bici a rastras hasta el lugar al que ibas y una vez allí tendrás que buscar una solución que te permita, al menos, que la bici aguante hasta llegar a casa. Una vez cambies la goma el problema estará solucionado.

 

Como ves, es muy fácil ser un ciclista irritado así que no tienes por qué sentirte mal cada vez que solo salga veneno de tu boca. Todos hemos liado con estos problemas así que, como dice el refrán, “mal de muchos, consuelo de tontos”.

21 Ago, 2017 I Categorías: Ciudad I No Comentarios

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