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Que entendemos por Movilidad.

movilidad urbana

La repetición de las palabras crea una moda que acaba por rebajar su sentido. Algo así sucede con la palabra movilidad ciudadana.

La movilidad ciudadana no es más que un medio para hacer posible que los ciudadanos, los colectivos y las empresas puedan acceder a la diversidad de servicios, equipamientos y oportunidades que ofrecen las ciudades.

Es por lo tanto la materialización del derecho de los ciudadanos de disfrutar de su ciudad independientemente de su estado físico y condición social y económica. Facilitar la movilidad ciudadana es dar un paso para convertir una ciudad en un espació más participativo y más democrático.

El objetivo de cualquier política de movilidad ciudadana es permitir que los habitantes de la ciudad y sus visitantes puedan llegar a los puntos de su interés de manera segura, cómoda, de l forma más autónoma y rápida que sea posible y manteniendo el principio de igualdad de oportunidades.

Es por esta última razón que recalcamos el aspecto de profundización democrática que representa la movilidad.

De todos modos no confundamos los conceptos y no liemos a la audiencia, movilidad ciudadana no es lo mismo que transporte urbano. La movilidad va mucho más allá conceptualmente porque incluye todas las acciones y maneras alternativas que permiten realizar u desplazamiento.

Desplazamientos en diferente medios de transporte urbano.

Dentro del concepto movilidad ciudadana incluimos los desplazamiento a través de los medios de transporte urbano como líneas de autobuses, metro y ferrocarriles de cercanías, los desplazamientos a pie que en los últimos tiempos se ha ido desplazando por la ocupación de los viales destinados a este tipo de transporte por otro tipo de infraestructuras, lo desplazamientos en bicicleta que incluye las pistas ciclables o carriles bici y finalmente el uso del vehículo privado que no por ser más contaminante deba ser dejado fuera de consideración.

Precisamente el gran uso de los vehículos privados ha llevado a otra confusión que es la de considerar que la solución de la movilidad ciudadana estriba en arreglar los problemas de tráfico.

Esto no es más que una simplificación que de por si supone una mejora pero que no soluciona la totalidad del problema.

Las políticas de movilidad ciudadana deben estar al servicio y ofrecer soluciones y alternativas a todos los ciudadanos y de manera satisfactoria.

Así deben responder a las necesidades de los peatones que quieren desplazarse de manera segura , los ciclistas que necesitan minimizar sus riesgos de colisión con otros vehículos por ser la parte más débil en caso de colisión y que también piden de manera reiterada que se persiga y se evite el robo de las bicicletas.

Las personas con movilidad reducida son, a pesar de los discursos rimbombantes de todas las autoridades ciudadanas, los más olvidados porque a los problemas propios de los peatones hay que añadir los que provienen de su discapacidad y que dificultan sus movimientos si no se produce una adaptación específica para cada una de sus discapacidades.

Los usuarios de los transportes públicos que piden frecuencias de paso que les permitan recorrer las distancias de manera rápida y ágil a través de los puntos de intercambio multimodales y, por supuesto, los automovilistas que se consideran discriminados por ser los productores de elementos contaminantes químicos y de ruido, que pagan sus impuestos y se consideran con derecho a ser tratados como contribuyentes y no como simples piezas a eliminar.

La solución a los problemas de movilidad ciudadana pasan por fomentar las políticas de cercanía que eviten la obligación de desplazarse para cubrir las necesidades básicas de compra, trabajo, estudio y ocio.

La producción de mayor capacidad transporte a medio y largo plazo no haría mas que empeorar la movilidad ciudadana si no se tienen en cuenta las otras alternativas.

13 Feb, 2017 I Categorías: Opinión I No Comentarios

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